Venciendo el temor hacia un nuevo año

Introducción: El año está terminando y el nuevo año que se acerca debe ser para nuestra vida un año de conquistas, y dentro de esas conquistas:

Hay familiares suyos que no han venido a Dios todavía
Hay áreas de su vida que deben ser mejoradas en usted: Area emocional, espiritual, intelectual, económica, familiar, etc.
Hay cosas que en el año que se va usted ha dejado cosas postergadas indefinidamente. Tal vez tuvo que postergar muchas cosas que deseaba realizar: un viaje, una familia, un negocio, algún objeto en particular

En el nuevo año que comienza debemos sin duda alguna comenzar una nueva etapa, una etapa de bendición, de conquista, de superación personal y ministerial, una nueva etapa económica en nuestra vida dejando atrás todas aquellas dificultades económicas que nos perturbaron tal vez en el año viejo. Lo nuevo viene, para quedarse por un tiempo, roguemos a Dios aprovechar al máximo ese tiempo.

Hubiéron hombres en su vida que debieron –al igual que nosotros- comenzar nuevas etapas, uno de ellos fue el conocido Josué, de él vamos a hablar.

Josué 1:1-2

“Mi siervo Moisés ha muerto”: Moisés había muerto, no se podía resucitar a Moisés, Dios escondería el cuerpo, lo llevaría más tarde para que apareciera en el monte de la transfiguración junto a Elías, pero no se podía ya contar con el “Gran” Moisés, al igual que como el año viejo, ya no estaría Moisés, quedaba en la mente de Josué los recuerdos de las enseñanzas vividas, las experiencias junto al hombre que un día Dios llamara para ser el libertador del pueblo de Israel de la esclavitud.

Muchas cosas buenas y malas habían pasado junto a Moisés, al igual que muchas cosas buenas y malas nos han pasado en el año que se está por acabar, pero lo importante de todo esto es que, ya no podemos contar con el año viejo, sino sólo recordar lo que aprendimos, y al igual que Josué, nosotros debemos comenzar y enfrentar una nueva etapa.

“Ahora, pues, levántate y pasa este Jordán”: En ningún momento Dios le dijo que se sentara y comenzara a llorar la muerte de Moisés. No. Le dijo que se levantara, porque había llegado su turno, era ahora el momento de Josué. Sin duda alguna no era fácil la tarea que Dios le encomendaría, como no será fácil la nuestra.

“Yo hos he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.
…toda la tierra de los heteos” verso 3 y 4

En esta nueva etapa que Josué iba a comenzar, Dios le declara una palabra profética sobre el temor y no solo eso sino que:

1 Sería un tiempo donde Dios cumpliría sus promesas dadas a Moisés su siervo
2 Sería un tiempo de entrega, Dios daría y daría cada vez más
3 Dios entregaría todo cuanto ellos pisaran y se atrevieran a poseer en fe y con esfuerzo.
4 Dios estaba interesado en darles cosas personales: territorios, eso habla de posesiones materiales, casas, lugar donde vivir y morar con sus familias, títulos de propiedad, condominios, la entrega de Dios para ellos sería espaciosa, Dios iría desde el desierto hasta el Líbano, donde está la gloria del Líbano, la fragancia de los cedros a la vez estaba desalojando a los enemigos de Israel sin estos saberlo.

Josué no podía vencer a los heteos sin antes vencer el temor a los heteos. Al igual nosotros en este nuevo año, no podremos conquistar lo que deseamos si primero no conquistamos el temor que nos ata y que nos impide alcanzar lo que deseamos, he aquí algunos de esos temores:

1 Temor a una entrega mayor hacia Dios, decides quedarte en la mediocridad
2 Temor a ser un colaborador de la evangelización por miedo a quedarte pobre
3 Temor a no diezmar pensando que el cien por ciento maldecido es mejor que el noventa por ciento bendecido.
4 Temor a pararte frente al diablo y decirle: “basta ya” creyendo que no tienes autoridad de parte de Dios para hacerlo.
5 Temor a ser un obrero o un ministro del ministerio porque temes perder tus posesiones, tu comodidad y tus cosas personales.
6 Temor a dejar aquel pecado en forma de vicio, costumbre, adicción, tienes temor de ser un hombre y una mujer libre.
7 Temor a formar una familia, creyendo que te ira mal como a muchos.

El problema de Josué no era que Dios no iba a estar con él, no era que Dios no le iba a dar nada, no era que Dios lo desprotegería el problema de Josué y el nuestro radica dentro de nosotros, el temor a ser mejores, a prosperar, a avanzar, a conquistar, a poseer, a asumir posición en el gobierno, en los medios, en la sociedad, en las escuelas.

1 Samuel 17:1-11: El problema del pueblo no era Goliat, sino el temor que éste impuso sobre el pueblo Se levanto uno y venció el temor, y cuando venció el temor, venció al gigante.

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré; ni te desampararé” 1:5

Junto con la palabra profética Dios le hace una promesa: Daría respaldo al ministerio de Josué daría provisión al esfuerzo de Josué.
En al nueva etapa que Josué comenzaba Dios le prometía: victoria, respaldo, protección, provisión, su presencia, pero hay algo que Josué debía hacer; esforzárse y ser valiente.

En el nuevo año que comienza habrá muchas reuniones en las iglesias; pero somos nosotros que debemos congregarnos.
En este nuevo año, habrán muchas oportunidades y posibilidades; pero somos nosotros que debemos tomarlas y hacerlas nuestras.

Resumen: Planifica este nuevo año creyendo que la palabra profética no solo era para Josué, sino para nosotros.
Planifica ser un evangelista en tu área personal, a través de la radio apoyándola
Planifica diezmar, consagrar tus entradas delante de Dios de todo lo que recibes
Planifica orar, crecer en tu relación con Dios, planifica estar más cerca de Dios
Planifica ofrendar en todas las reuniones, y planifica que esa ofrenda vaya creciendo con el paso del tiempo.
Planifica capacitarte para que Dios pueda usar tu vida en el ministerio.
Planifica ser un mejor obrero, llegar temprano, ponerte a disposición de tu pastor, en servir, en obediencia.

Conclusión: Nosotros podemos decidir cómo será este nuevo año, nosotros podemos decidir si obedecer la palabra profética y atrevernos a ser mejores este año, de todo esto Dios nos pedirá cuentas.
Deuteronomio 18:18-19.

Walter Salguero Walter Salguero
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