De mendigo a discípulo

Introducción: Hoy quiero hablar sobre un hombre que en un mismo día pasó de mendigo a ser discípulo de Jesús. Todos queremos la bendición de Dios, la Biblia nos habla de gente que rompió un techo para poder llegar a Jesús, otro se subió a un árbol para poder mirarlo, y otra mujer enferma se metió entre la multitud y dijo: “si tan solamente lo pudiera tocar” y recibieron todos ellos lo que deseaban, así era Bartimeo, un hombre como cualquiera, pero con dos grandes problemas por delante:

1 Estaba limitado físicamente: Era ciego
2 Tenía problemas económicos: Era mendigo

Aquel día en la vida de Bartimeo podía haber sido como cualquier otro, pero ese día, aquel ciego iba a experimentar mucho más que el poder recibir algunas monedas.
Bartimeo podía sentir dentro suyo algo diferente, quizás era la gente que estaba pasando por allí, o la presencia de alguien que transformaría su vida completamente: Jesús. Ese día Bartimeo se llevaría algo más que unas cuantas monedas.

Bartimeo escucha que Jesús está cerca, él no sabe de dónde viene o para dónde va Jesús, solo sabe que esta es su gran oportunidad, y con todas sus fuerzas comienza a gritar: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”

Aunque el tiempo ha pasado ese grito de Bartimeo sigue escuchándose, es el grito de aquel que busca una salida, es el grito del que está atravesando un valle de sombra y de muerte, es el grito de aquel que quiere que alguien se preocupe y le preste un poco de atención.

“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí” Verso 48

Hay momentos en nuestra vida que solo debe interesarnos ir al encuentro de Jesús. Siempre habrá personas que querrán que tu te calles y no molestes, pero a Bartimeo solo le interesó el que Jesús pudiera escucharlo.

Bartimeo tuvo que decidir

Tuvo que decidir entre callar o gritar más fuerte
Tuvo que decidir entre aquellos que le gritaban y entre aquel que estaba pasando.

Jesús escuchó a Bartimeo

Nada ni nadie pudo impedir que Jesús lo escuchara, Jesús está interesado en aquel que está limitado física o económicamente, y aunque Jesús sabía lo que necesitaba aquel ciego, se lo preguntó, porque Jesús quería que un pedido de fe saliera de la boca de aquel hombre.

Bartimeo no solo fue honrado por su fe sino que alcanzó la salvación de su alma, ¿y su pobreza? Muerto el perro se acaba la rabia. Desde aquel día aquel hombre iba a poder trabajar, ya no dependería de los demás, ni de las limosnas, ni del dinero y el préstamo de nadie, ahora podía hacerlo el solo.

LECCIONES FINALES: Si le preguntáramos a Bartimeo que cosas aprendistes de todo esto, él diría:

1 Aprovecha la oportunidad cuando Jesús está cerca
2 No te dejes llevar por los comentarios de la gente.
3 Ten fe en Jesús en medio de la enfermedad y la pobreza.
4 Aprendí que Jesús está atento al clamor sincero.
5 Después que ha hecho el milagro de sanarte y de prosperarte, tienes que seguirle.

DEJA DE SER UN MENDIGO Y COMIENZA A SER DISCIPULO

Walter Salguero Walter Salguero
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