Marta una anfitriona ocupada

Jesús solía ir con frecuencia a la casa de Marta quien pareciera que era soltera. El evangelio según San Juan cuenta que marta vivía con sus hermanos María y Lázaro; y parecía que eran íntimos amigos
San Juan 11:5
“Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro”
La irritación de Marta contra su hermana María despertó en Jesús el deseo de corregir a Marta; ya que esta le culpaba de que por causa de Jesús María había dejado de hacer los quehaceres de la casa, aunque Jesús era firme cuando hablaba; amorosamente contestó a las palabras de aquella mujer que le daba hospitalidad. Sencillamente le pidió que reconsiderara sus prioridades, que viera aquellas cosas que tienen un valor eterno, y a la vez le sugirió a Marta que dejara a María escoger sus propias prioridades.
La Biblia dice que varios meses después; Lázaro enfermó mientras Jesús estaba de viaje a muchos kilómetros de distancia. Aunque las hermanas envían a buscar a Jesús, cuando Jesús llega; Lázaro ya había muerto y una vez más Marta culpa a Jesús por su demora de tiempo y no hacer estado allí para sanar a su hermano.
Jesús tuvo que enseñarle a Marta que El era la resurrección.
Hoy en día; como en aquel entonces debemos aprovechas las oportunidades donde nos encontramos con la presencia de Dios; nunca podremos saber en qué momento u oportunidad necesitaremos hacer uso de la fe que hemos adquirido por medio de escuchar la palabra de Dios.
Las responsabilidades de las tareas domésticas de marta no le dejaron sentarse a los pies del Señor, lo que Marta ignoraba era que en algún momento de su vida necesitaría hacer uso de esa fe que María poseía.
Por supuesto que una mujer puede y debe trabajar ya sea dentro o fuera de su casa, asimismo ocuparse de los quehaceres de esta, sin embargo la Biblia enseña que hay un tiempo para todo
Esta relato bíblico es un claro recordatorio de que debemos buscar un sano equilibrio entre ocuparnos de las cosas de nuestra casa y el poder tomar momentos para “sentarnos a los pies del Señor”.
EL TIEMPO QUE PASAMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS NO ES EN VANO
El tiempo que usamos e invertimos para llegar hasta la casa del Señor, para orar, ayunar, leer su palabra o prestar atención cuando nuestros pastores nos hablan; no son un tiempo perdido, llegará sin duda alguna; el momento en que necesitaremos recordar esas palabras y manifestar esa presencia de Dios, aún en los momentos de mayor desesperación. Las Bendigo

Graciela Salguero Graciela Salguero
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