Conocer nuestra identidad nos prospera

Lo más que hacemos como hijos de Dios es pedir. Porque somos nosotros los que necesitamos de Dios. No es malo pedir; Jesús dijo: “Pedid y se os dará”.
Pero es muy diferente pedir en un estado de mendigo a declarar que sucedan las cosas por el poder que Dios ha depositado en nosotros.
Mire San marcos 11:22-23
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.
¿Se da cuenta cómo Cambia? Cuando la Biblia habla de pedir no significa pedirle obligatoriamente a Dios que lo haga; sino que pidamos que acontezca, lo que queremos; por el poder como hijos de Dios que radica en nosotros; por tener la imagen de Dios en nosotros; que fue reconstruida por la sangre de Jesucristo.
La tradición, la religión nos enseñó a ser mendigos de Dios.
¿Cuántos al pedir la mayoría lloran? Otros dicen: “Señor: Si fuera posible dame”. Otros al orar han dicho: “Señor: si soy digno”.
La religión nos enseñó a orar así, a hacer súplicas interminables. Y llevamos años pidiendo algo, algunos ya están cansados de tanto pedir; porque no han recibido respuestas. Hasta han pensado que Dios no los quiere.
Todo esto ha pasado porque no conocemos nuestra identidad. No hemos logrado conmover a Dios con nuestro llanto.
La religión nos creó la mente de hijo pródigo que está alejado del Padre, que no está reconciliado con Dios.
Cuando usted aceptó a Jesús como Señor y Salvador personal, cuando se bautizó en las aguas y comenzó a tener una relación con Dios, entonces usted ya no es un mendigo, ya no es un hijo pródigo, ahora es un hijo de Dios con derecho a todo lo que su Padre tiene.
Repítase así mismo cada día: “Yo no soy un mendigo, no soy un hijo prodigo, soy un hijo de Dios”. Al igual que el otro hijo que había quedado con el padre y no sabía que tenía derecho a todo lo que su padre poseía.
¿Cuál fue la respuesta que el padre dio a su hijo? El padre le dijo: “Todo es tuyo” “Hubieras matado el cordero, te lo hubieras comido cuando voz quisieras, porque todo es tuyo”
Este es un principio para todos aquellos que quieren salir de la miseria. Siempre habrá personas que quieran estar en miseria, pareciera que eso los alegra, siempre habrá quienes les guste escuchar: “Hay pobrecita”.
Pero los hijos de Dios no son mendigos, deben levantarse cada día diciendo: “Soy un hijo de Dios, soy un heredero, tengo derecho a lo que mi Padre Dios tiene”. Por años hemos pedido mal por no saber nuestra identidad.
Los hijos de Dios no conocen su posición ante Dios. Miren como Dios piensa de nosotros: Romanos 5:10 dice:
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
Dice que cuando éramos enemigos Dios nos reconcilió. Si usted cuando era enemigo de Dios, insultaba blasfemaba, era idólatra, brujo, hechicero, adúltero, fornicario, mentiroso etc. Si estando en esa condición Dios lo ayudó imagínese ahora que es su hijo. ¿Cuánto más le ayudará ahora para que usted goce de los beneficios de Dios que Jesús compró para usted en la cruz?
Mire esta Escritura por favor
Apocalipsis 5:10
Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Dios nos ha hecho Reyes y Sacerdotes. ¿Qué es usted? Un Rey, un sacerdote.
“Pero Pastor yo no parezco una reina” “Mi mamá me dijo que soy una basura”. Ella no sabía lo que estaba hablando. La palabra de Dios es más poderosa que cualquier hombre o mujer o cualquier universidad, religión o escuela.
Debes aceptar que Dios te ha hecho rey, sacerdote.
Usted puede determinar lo que ocurrirá y cómo vivirá usted en la tierra.

Tomado del Libro: Conociendo Nuestra Identidad.

Hector Bonarrico Hector Bonarrico
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